Paradela tiene los servicios en el centro y lo que hay que ver en los bordes. El peregrino no llega a pisar el pueblo. El Camino Francés va por las parroquias rurales, por Ferreiros, Mirallos, Mercadoiro, Laxe y Rozas, y deja el núcleo a quienes viven en él y a las explotaciones a las que da servicio.
Para qué sirve el pueblo
Paradela tiene lo que necesita un municipio que vive del campo: centro de salud, biblioteca, piscinas municipales y sitio para la feira del día 15 de cada mes. El ganado se vende junto a puestos de plantas, ropa y herramientas, y las pulpeiras cocinan al lado. La feira del 15 de mayo es la grande del año, con desfile de carros de vacas y toros de rubia gallega traídos para la muestra.
Lo único que pide parada es el cruceiro de San Miguel, al pie de la iglesia parroquial. Tiene el fuste de una sola pieza, labrado con motivos de la Pasión, y por ese fuste trabajado las guías del Camino lo cuentan entre los más originales de Galicia.
Todo lo demás queda a entre seis y ocho kilómetros, a nueve o doce minutos en coche, cada cosa en una dirección distinta. Conviene tomar cada una como una ida y vuelta corta desde el pueblo.
Al este, una portada en el Camino
Santa María de Ferreiros está en Mirallos, junto al mismo Camino. Fue priorato de la Encomienda de Portomarín y tuvo hospital de peregrinos. En el siglo XVIII la iglesia fue trasladada piedra a piedra desde Eirexe. De románico solo queda la portada principal: tres arquivoltas de medio punto con chaflán ajedrezado, capiteles con hojas, rostros humanos y animales fantásticos, y un tímpano bilobulado sobre dos ménsulas en forma de cabeza de león. El resto está reformado, con una sola nave y un ábside recto bajo una espadaña barroca. Junto a la entrada hay una pila con símbolos grabados.
Al sur, lo que queda de la abadía
Santa María de Castro de Rei de Lemos está en Mosteirovello, al sur de Paradela por la LU-P-4201. Antes del siglo XII ya había aquí un monasterio benedictino, que Alfonso VII entregó al Císter. De la iglesia primitiva quedan solo el ábside de la epístola y parte de los muros. Dentro hay pinturas del siglo XV y de principios del XVI y un capitel prerrománico.
Las dos iglesias solo abren por dentro con visita guiada. Llame antes al Consorcio de Turismo Ribeira Sacra, en el 638 823 592.

Al oeste, el borde de Belesar
Hacia el oeste el terreno cae hacia el Miño. El Mirador de Cabodevila e Penedo do Bico está en la punta de un cabo, entre el Miño y el brazo del embalse que sube por el Loio. El nombre viene del latín caput villae, cabeza o extremo del lugar, y los mayores recuerdan que de aquí salía la piedra para las muelas de los molinos. San Facundo de Ribas de Miño queda 3,4 km más allá. Es una iglesia con su rectoral, y aquí los peregrinos cruzaban el río en barca para no pagar el pontazgo de Portomarín. El Camiño Vello de Aldosende recorre esta orilla a pie desde Aldosende hasta el mismo mirador.
La ruta del valle
La Ruta do Loio (PR-G 14) sale de las piscinas municipales de Paradela y baja junto al río hasta Belesar. Está cerrada desde febrero de 2024. Dos de sus puentes, la Ponte da Retorta y la Ponte de Portocaneiro, han caído. En octubre de 2026 las dos orillas estaban limpias y marcadas con estacas, sin nada construido entre ellas.
Lo más destacado de la ruta, el Muíño da Retorta, sigue teniendo acceso por carretera. Está señalizado desde Paradela, a 5,9 km.
El molino que nadie tocó
El Muíño da Retorta es uno de los molinos más grandes de la zona, con cuatro muelas, y está en un bosque autóctono de robles y castaños. El panel de la entrada sigue diciendo que está recién restaurado, y la placa del muro nombra la convocatoria de 2011–2012 que pagó la obra. El tejado de pizarra está entero, las ventanas conservan los cristales y las puertas están cerradas. Nadie parece haberlo tocado desde entonces. El canal que lo alimentaba está cubierto de maleza, la balsa de arriba tiene una capa de lenteja de agua y su propio puente, la Ponte do Muíño da Retorta, sigue en pie a su lado.
Un estudio de murciélagos a lo largo del Loio registró ejemplares de murciélago enano volando junto al molino, y el informe publicó su foto con este pie: Muíño da Retorta. Ideal como refuxio.
El Muíño da Retorta, junto al Loio; Iglesia y rectoral de San Facundo — fotos de P. Vanossi.
