Cereixa es una parroquia de cien habitantes en A Pobra do Brollón, en el extremo oriental de la Ribeira Sacra, y tiene dos techos bajo los que se junta la gente. Uno es un pabellón de hormigón con escenario fijo, mesas corridas y bancos. El otro es el comedor de O Fogón, justo delante. El restaurante abrió el 6 de enero de 1973 con el dinero que Antonio Méndez había ahorrado trabajando en un banco de Caracas. Según Xornal de Lemos, él y su mujer, Isaura, volvieron a principios de los setenta para meter los ahorros en un negocio y estuvieron un tiempo dudando entre un ultramarinos y una parrillada; su hijo Marcos atribuye la elección a los rodizios y las carnes a la brasa de Caracas, frente al hecho de que en Galicia el plato estrella es la carne. Marcos cogió el timón en 1995. Desde 2008 la familia lo tuvo alquilado. Víctor, de Cereixa, se puso al mando en julio de 2018, y en junio de este año pasó a Vanesa Rodríguez de la Fuente, que llevaba años sirviendo mesas en él.
P. No viniste aquí buscando quedarte con un restaurante.
Llevo de camarera desde los dieciocho. Nueve años en un sitio de A Pobra y después en el Avenida de al lado, cuando aquel cerró. El chico que tenía esto me pidió que le cubriera las vacaciones de una camarera. Y me quedé. Cuatro o cinco años después me dijo que montaba un súper en A Pobra y que no podía con las dos cosas. O cerraba, o lo cogía yo, o lo cogía otro. Me lo pensé una semana o dos.
P. ¿Por qué no se lo pasó a alguien de su familia?
Tiene un hijo, pero de tres años. Su mujer trabaja en una farmacia. Fue todo hablado y dicho: no había nadie más.
P. Él cerró el último día de mayo. Tú abriste el 12 de junio.
Doce días. Para la obra me llegaba con una semana; lo que se alargó fueron los papeles. Por dentro estaba todo pintado de rojo, y le quité el rojo porque le hacía muy frío; puse dos marrones, uno claro y uno oscuro, contrastando. Y puse la terraza exterior.

P. ¿La clientela notó el cambio?
Él ya estaba en el súper y yo ya estaba aquí, y era más o menos quien lo llevaba todo. La gente estaba muy acostumbrada a mí. Agosto fue espectacular. Mucho curro, hubo días que entraba a las nueve de la mañana y a las tres de la madrugada seguía aquí, pero espectacular. Quedé encantadísima.
P. Lo primero que añadiste fue abrir entre semana.
Víctor tenía el súper, así que solo podía abrir viernes, sábado y domingo. Por aquí no hay muchos sitios. Vi que cerraba uno, cerraba otro, y veía a los trabajadores sin sitio adonde ir entre semana. Empecé a poner menú del día, a ver qué pasaba. Funcionó de maravilla. Ahora lo tengo de martes a viernes.
Veía a los trabajadores. Yo también lo soy: lo somos todos.
P. Los viernes y los sábados la terraza parece del pueblo.
Son todos de aquí. Muy familiares, muy unidos. Calle arriba está el campo da festa y hacen tres o cuatro fiestas al año. Las mujeres del pueblo hacen aquí su comida, y los hombres del pueblo la suya. En carnavales montan las carrozas y vienen todos a comer.
P. ¿Y si esto cierra?
No habría nada por aquí. Nada.
P. El Camino de Invierno pasa por Cereixa, y hay un banco do peregrino junto a la iglesia.
Entran muchos. Yo les sello la credencial. Hay bastantes a los que no les entiendo ni una palabra: cojo, me voy a Google y ya nos entendemos bien.

P. En el comedor hay unas tablas de madera guardadas en un estante.
La carne se sirvió en esas tablas desde el principio. Con el COVID las quitamos de las mesas, y después vino Sanidade y preguntamos si las podíamos volver a poner y nos dijeron que no: el cuchillo corta la madera, contaminación cruzada. No es como el pulpo, que lo pinchas con un palillo. La gente sigue pidiéndolas. Las echan mucho de menos.
P. ¿Qué mantuviste de antes?
La mayoría de los proveedores, porque ya estaba acostumbrada a tratar con ellos. Alguno cambié. La carne es de aquí, de la zona. La anguila viene salvaje y llega cuando llega: te llaman y te dicen que no pescaron hasta el jueves. Y la salsa sigue siendo la misma receta que cuando abrieron. Preguntan todo el rato qué lleva. Les digo que tendría que matarlos.
P. Has empezado a organizar cosas.
En julio, cuando abrí, hice un torneo de futbolín: veinticinco parejas, un éxito total. Para septiembre u octubre quiero dos más, una noche del chuletón un viernes y un torneo de tute, porque el tute me lo piden muchísimo. El invierno aquí sigue funcionando, pero mucho más flojito, y esto les da algo que de verdad les gusta.
P. Acabas de cumplir cuarenta. ¿Cómo ves esto dentro de cinco años?
No lo sé. Lo que sí sé es que quiero durar.
Preguntas Rápidas
Un lugar
El Mirador da Capela, en Vilachá de Salvadur. No es tan conocido y es espectacular: la viña que se ve justo abajo es la de mi padre.
Un plato
El churrasco, que es por lo que se conoce esto. Y después la anguila y la trucha.
Una ruta
El Camino de Invierno, de aquí por el monte hacia Monforte.
Una palabra
Indescriptible.
Fotografías: P. Vanossi para feelSacra. Prohibida su reproducción sin autorización escrita.
