Casa Grande de Covas: An Aldea Built for the Long Run

Casa Grande de Covas: una aldea que mira lejos

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Llegaron desde México por casualidad y hoy viven en una aldea propia en Taboada. Juan y Mercedes hablan de vino, monjes, huéspedes y futuro.

Covas es una aldea de la parroquia de Castelo, en Taboada (Lugo), con cinco vecinos empadronados, todos de la misma familia: Juan Mora, Mercedes Zepeda y sus tres hijos. Alrededor de la casa grande hay un hórreo, una bodega, una capilla con un retablo barroco de hacia 1700 y un par de molinos, dentro de una finca cerrada de unas 80 hectáreas. La atraviesa el Rego de Moreda, un arroyo que baja directo al Miño. Hoy tiene siete apartamentos turísticos y, en proyecto, unas cabañas junto al río. La pareja llegó desde México por casualidad y lo lleva casi todo con sus propias manos: las viñas, las colmenas, el huerto, las rutas de senderismo, los desayunos. Es un proyecto ambicioso, y cada vez que vamos, lo que más nos llama la atención es su determinación. Según cuentan, Covas fue en su día retiro de monjes de Oseira, un pequeño mundo propio. Ellos la llevan con el mismo principio de independencia.

P. ¿Quiénes erais antes de Covas?

Mercedes: Juan se dedicaba a la construcción y yo a la moda. Tenía un showroom en casa y les armaba los outfits a mis clientas. Quien llegaba se volvía mi amiga. Cuando llegamos aquí pensé: ¿y aquí con quién voy a tratar? Juan me dijo que esperara, que cuando tuviéramos huéspedes iba a volver a tener ese trato con la gente. En eso tenía razón. Ahora tenemos amigos en todos lados.

P. ¿Cómo acaba en Taboada una familia que vivía en México?

Juan: Por unos amigos de la familia, gallegos, que viven en Mallorca desde que yo era pequeño y tienen su casa cerca de Lugo. Hace ya más de cuatro años vinieron con mis padres a buscar una segunda propiedad, algo pequeño para restaurar y venir en verano. El chico que les enseñaba fincas les propuso ver también esta. No buscaban nada parecido, y por casualidad pasó todo lo demás.

Mercedes: La idea fue de los papás de Juan. La vieron y dijeron: esto es un proyecto, y una forma de que Juan vuelva a España con su familia. Los niños estaban creciendo, se acercaba la universidad y queríamos estar más cerca de la familia. Pensábamos que nos íbamos a Mallorca.

Juan: Cuando la vi, dije: una oportunidad así no sale fácil. No dudé.

P. ¿Qué era Covas antes de vosotros?

Juan: Dicen que aquí venían a retirarse monjes de Oseira, y que aquí terminaban su vida. Según cuentan, ellos planearon la bodega y el huerto, la orientación, y por eso el vino sale tan bien. Era una aldeíta, un lugar de paso. Tenía su capilla, su bodega, los molinos. La gente venía con sus animales cargados de grano a moler, y se hacían sus panes.

Mercedes: A los huéspedes siempre les contamos que por eso se duerme aquí con tanta paz: por lo que dejaron los monjes.

P. Vuestra viña mira al embalse, frente a Castro Candaz, y el vino lo hacéis vosotros.

Juan: Es mi tercer año con el vino, lo estoy aprendiendo. El mencía lo dejamos fermentar con todo el hollejo; de ahí le viene el cuerpo. Este año fueron unos 560 kilos de tinto y 200 de blanco. Es suficiente para nosotros, para regalar y para los huéspedes. La gente de aquí dice que esta bodega siempre ha hecho muy buen vino. Los viñedos antiguos estaban abajo, junto al Miño, y se hundieron con los embalses.

P. ¿Y qué hacen los huéspedes aquí?

Mercedes: Los llevamos al viñedo; hay gente que nunca ha visto la uva de cerca. Después, la bodega, y aquí hacemos una cata. La apicultura, el huerto. Rutas cortas, de una hora o así: el río, el puente, las cascadas, el canal de agua que lleva a la fuente romana. Muchos huéspedes solo hablan inglés, y aquí no hay nada en inglés, así que los acompañamos a las ferias y a los restaurantes. Nos dicen que nunca habrían sabido qué pedir.

P. ¿Por qué lo hacéis casi todo vosotros?

Mercedes: Nos gusta. Cuidamos a los huéspedes desde que llegan hasta que se van. Si ofreces comida, tiene que estar todo hiperlimpio, perfecto y rico.

Juan: Lo que más nos ha exigido es paciencia. Nos gustaría ir más rápido en todo.

Es un proyecto de presente y futuro para la familia, para nosotros y para nuestros hijos. Y una forma de vida.

P. Seguís construyendo: eventos, cabañas, una sauna junto al río. ¿Para qué?

Mercedes: Lo primero que dijimos todos, sus padres, nosotros, todos, es que la Ribeira Sacra estaba en auge y la gente todavía no la conocía. Los huéspedes nos dicen que nunca habían oído hablar de ella.

Juan: Todo lo que falta aquí es lo que queremos ofrecer. Esto nunca va a ser Mallorca, porque está protegido y no cabe tanta gente. Cuando la gente lo empiece a conocer, va a haber mucha más demanda y poca oferta. Por eso vamos hacia la exclusividad.

Mercedes: Para mayo del año que viene tiene que estar lista la zona de eventos: bodas, eventos de empresa, comuniones. El huerto se rediseña inspirado en Versalles, con una fuente hecha con las piedras de los molinos antiguos. La gente de la zona también nos lo pide: conciertos los viernes, una noche de jazz, tomar algo mientras pasan los caballos.

P. Esta ha sido vuestra segunda temporada completa, y abrís todo el año. ¿Cómo ha ido?

Mercedes: Nos ha ido bastante mejor de lo que pensábamos. Han venido huéspedes de Inglaterra, de Mauricio, de Alemania, de Francia, y sobre todo de España: vascos, de Madrid, de Barcelona, de Sevilla. Ya tenemos reservas incluso para el año que viene. Hoy mismo nos han reservado para marzo.

Juan: A la gente de fuera Galicia en invierno le da miedo, porque llueve, porque hace frío. Lo que queremos transmitir es que vengas en invierno, pero que vengas a Covas. Aunque llueva fuera, tú estás dentro a 21 grados, con el mejor internet, con tu vinito, tus productos gallegos. Estamos preparando un vídeo para nómadas digitales, para que venga gente a quedarse dos o tres meses y trabajar desde aquí.

P. ¿Qué os da fuerza para seguir?

Juan: Cuando llega una reserva, o tienes el fin de semana lleno, y la gente te dice «qué proyecto tan increíble, quiero volver», eso te da fuerza. Llegan como huéspedes y se van como amigos. Este verano una madre y una hija nos dijeron que habían viajado por todo el mundo y que nunca las habían tratado así. Que aquí se habían encontrado mejor que en casa.

Preguntas rápidas

Un lugar
Juan: Praia da Cova. «Somos del Mediterráneo, de Mallorca, y nunca había conocido una playa fluvial». Mercedes: Chantada. «Siempre que llegas un fin de semana por la noche, hay ambiente».

Un plato y un vino
El pulpo, y nuestro vino.

Una palabra
Mágico.

Una idea equivocada
Que es un lugar solitario, solo para el verano. Nadie se cree la calidad de vida que tienes aquí.

Casa Grande de Covas

Covas Castelo, Taboada, Lugo

casagrandedecovas.com

@casagrandecovas

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