~29 km en coche · 4 paradas · ~5 horas · Inicio: Chantada · Final: O Saviñao (Cabo do Mundo)
La carretera que baja desde Chantada hasta el embalse de Belesar atraviesa una de las concentraciones más extrañas de románico en Galicia, pero no por su densidad — ese título le corresponde a Pantón, unos valles más al sur. La ruta del Miño alto es otra cosa. Es el corredor donde se levantaron iglesias parroquiales rurales por canteros que acababan de terminar, o estaban a punto de terminar, el Pórtico da Gloria de Compostela. La conexión no es folclore. Diversos especialistas han vinculado el taller del Maestro Mateo a cuatro iglesias de este tramo del río, y tres de ellas figuran en este recorrido.
Se sale de Chantada por la LU-533 dirección Monforte. A los diez minutos un pequeño cartel indica a la izquierda hacia un castañar. Se aparca al borde de la carretera — no hay aparcamiento formal — y se hace a pie el último medio kilómetro. Santa María de Pesqueiras aparece en un claro, tan oculta por el bosque que el único acceso es el propio sendero. Es un antiguo monasterio benedictino femenino del siglo XII, declarado Monumento Nacional en 1950, con ábside semicircular y un conjunto de pinturas murales del siglo XVI en el interior — la Resurrección de los muertos, el Juicio Final — que el aislamiento del edificio ha hecho más por conservar que cualquier programa de restauración. La ida y la vuelta a pie suman unos treinta minutos. Conviene asumirlo como parte de la ruta, no como un contratiempo.
De vuelta en el coche, se cruza la presa de Belesar y se gira al sur por la margen oriental hasta Santo Estevo de Ribas de Miño. El rosetón de cuatro metros se ve antes incluso de aparcar. Es uno de los rosetones románicos más grandes de Galicia, sobre una portada cuya arquivolta interior alberga a siete ancianos sedentes con instrumentos musicales — el rey David y su séquito, en una composición que lleva más de un siglo siendo leída en relación con el Pórtico da Gloria. El interior está cerrado salvo reserva con el Consorcio de Turismo da Ribeira Sacra. La fachada justifica la parada por sí sola.
Se sigue por una carretera estrecha hacia el sur hasta San Paio de Diomondi, la iglesia románica más grande de O Saviñao y la que arrastra una vida posterior más estratificada. Su consagración está fechada en 1170 por una inscripción en la fachada. El monasterio benedictino fue absorbido por el Obispado de Lugo a finales del siglo XIV y las dependencias contiguas pasaron a ser palacio episcopal de verano. Hoy albergan un albergue de peregrinos del Camiño de Inverno, el ramal interior del Camino que pasa por Diomondi rumbo a Compostela. Los capiteles — aves, seres híbridos, entrelazos vegetales — son lo más próximo que hay en la ruta al taller de Platerías de la catedral. La misa dominical de mediodía es la vía fiable de acceso; en caso contrario, las visitas se reservan a través del Consorcio.
La última parada es el trayecto más largo, unos quince minutos al sur por Escairón y luego por la carretera que se adentra hacia Cabo do Mundo. San Martiño da Cova se alza sobre el meandro, en una ladera de viñedos, más pequeña y silenciosa que las anteriores. Antiguo priorato agustino suprimido en 1824, finales del siglo XII, tímpano liso, canecillos tallados a lo largo de los aleros. Funciona como la coda de la ruta — románico de escala parroquial después de tres iglesias monumentales, que es el orden adecuado. Desde aquí, cinco minutos en coche llevan al Miradoiro do Cabo do Mundo y otros dos a la Praia da Cova, donde el recorrido termina a nivel del río, mirando hacia arriba todo lo que acaba de quedar atrás.
Abril o noviembre son los meses fuertes: viñedos verdes o embalse lleno. Conviene contar con cinco horas más que con cuatro si se quiere subir caminando hasta Pesqueiras y detenerse como es debido en cada iglesia; cerca de seis si Diomondi abre en domingo y se entra dentro. Conviene salir de Chantada con comida en el coche — entre las paradas no hay donde abastecerse. La gasolinera de Escairón es la única en todo el recorrido.
Iglesia románica de San Paio de Diomondi — foto de M. D. Paderne Sanchez, editada con IA.
